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El buque científico búlgaro volvió a Comodoro y fortaleció el lazo con la comunidad local

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Por tercera vez, la embarcación militar encargada de la logística de la base antártica búlgara recaló en la ciudad. Científicos compartieron experiencias y documentales en el marco del convenio entre la Universidad de Sofía San Clemente de Ohrid y la Universidad local.

El buque científico de Bulgaria arribó nuevamente a Comodoro Rivadavia tras completar una nueva expedición antártica. Se trata de la tercera escala en la ciudad, donde además de la tripulación militar, llegó parte del equipo de científicos que desarrolla distintos proyectos de investigación en el continente blanco.

La visita se da en el marco del convenio de colaboración firmado el año pasado entre la Universidad de Sofía San Clemente de Ohrid y la universidad local, acuerdo que permite el intercambio académico y la difusión de experiencias científicas. Durante su estadía, los investigadores compartieron documentales y detalles sobre las tareas que llevan adelante en la Antártida.

El buque cumple un rol logístico fundamental para la base antártica búlgara ubicada en la Isla Livingston. Allí se desarrollan más de 20 líneas de investigación vinculadas, entre otros temas, al monitoreo meteorológico y al estudio del calentamiento global. La base cuenta con 34 años de expediciones continuas y, gracias a la incorporación de esta embarcación —adquirida hace cuatro años— se logró completar en tiempo récord un laboratorio de alta tecnología.

Desde la Asociación Búlgara de Comodoro, su presidenta Tzenka Guenova expresó el orgullo que representa recibir a la tripulación en la ciudad. “Somos poquitos, pero hicimos mucho lío”, señaló con emoción al destacar el valor simbólico que tiene para la colectividad reencontrarse con sus compatriotas en los confines del mundo. Para los visitantes, la presencia de descendientes búlgaros en la Patagonia también resulta una grata sorpresa.

Si bien en esta oportunidad el buque no estuvo abierto al público —como ocurrió en su primera visita, cuando más de 5.000 vecinos lo recorrieron— la escala volvió a reforzar el vínculo cultural y científico entre Bulgaria y Comodoro. La tripulación, que permanece cerca de cinco meses fuera de su país, continuará su regreso a Europa en abril, llevando consigo no sólo resultados científicos, sino también el afecto de una comunidad que mantiene viva su historia, cultura e identidad.

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