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Sin heladeras y con más demanda: el difícil presente del comedor del Alto de Las Flores

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El comedor del Alto de Las Flores atraviesa una situación crítica: se rompieron sus heladeras y crece la demanda de asistencia. El testimonio de Laura Aguirre.


La referente barrial Laura Aguirre advirtió sobre la situación límite que atraviesa el comedor comunitario: sin equipos de refrigeración y con cada vez más familias asistiendo, el espacio enfrenta serias dificultades para sostener la ayuda alimentaria.


📍 Una situación que se volvió crítica

El comedor del barrio Alto de Las Flores atraviesa uno de sus momentos más complejos. A la creciente demanda de asistencia alimentaria se suma ahora un problema estructural: la rotura de las heladeras, un recurso esencial para garantizar la conservación de los alimentos.

Laura Aguirre, referente del espacio, explicó que la situación impacta directamente en la capacidad de respuesta del comedor. “Se nos rompieron las heladeras y eso nos complica muchísimo para poder seguir cocinando y guardando la comida”, señaló.

Sin este equipamiento básico, la logística diaria se vuelve cada vez más difícil, especialmente en un contexto donde la necesidad no deja de aumentar.


📈 Más familias, menos recursos

El comedor, que ya venía funcionando al límite, experimenta un incremento sostenido en la cantidad de personas que se acercan en busca de un plato de comida.

“Cada vez viene más gente. Hay muchas familias que la están pasando mal, incluso gente que trabaja pero no llega a cubrir lo básico”, explicó Aguirre.

Este cambio en el perfil de quienes asisten refleja el impacto de la situación económica en amplios sectores de la comunidad, ampliando la demanda sobre espacios que ya operan con recursos escasos.


🍲 Sostener la asistencia, un desafío diario

La falta de heladeras no solo dificulta la conservación de alimentos, sino que también limita la posibilidad de recibir donaciones que requieren frío, como carnes, lácteos o productos frescos.

A pesar de las dificultades, el comedor continúa funcionando gracias al esfuerzo de vecinos y voluntarios que colaboran de manera constante. Sin embargo, la incertidumbre es cada vez mayor.

“Hay días en los que no sabemos si vamos a poder cocinar para todos”, expresó la referente, evidenciando la fragilidad del sistema de asistencia comunitaria.


🤝 Un llamado a la solidaridad

Frente a este escenario, desde el comedor del Alto de Las Flores apelan a la solidaridad de la comunidad y al acompañamiento de organismos que puedan colaborar con soluciones concretas.

La reposición de las heladeras aparece como una necesidad urgente para garantizar la continuidad del servicio y mejorar las condiciones en las que se trabaja diariamente.

Mientras tanto, el comedor sigue siendo un espacio clave de contención social en el barrio, donde no solo se brinda alimento, sino también acompañamiento en tiempos difíciles.

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