La pastora y capellana Mónica Iturrioz destacó el trabajo solidario que llevan adelante junto a miembros de su iglesia en Kilómetro 8. Cada semana entregan comida caliente, ropa de abrigo y asistencia a familias que atraviesan situaciones difíciles.
La pastora y capellana Mónica Iturrioz encabezó una nueva jornada solidaria en Kilómetro 8, donde junto a un grupo de voluntarios distribuyó comida caliente y ropa de abrigo para personas en situación de vulnerabilidad. La actividad forma parte de una serie de acciones comunitarias que se desarrollan durante todo el año y que buscan acompañar a quienes más lo necesitan.
Iturrioz señaló que esta fue la segunda olla solidaria realizada en lo que va del año y destacó la importante participación de vecinos y miembros de la iglesia. “Mucha gente nos llama para agradecer y eso nos motiva a seguir trabajando”, expresó. En esta oportunidad prepararon arroz con pollo gracias a las donaciones de alimentos realizadas por la comunidad, incluyendo 20 kilos de arroz, 10 kilos de alitas de pollo y diversos insumos para la elaboración de las comidas.
Además de los platos calientes, durante la jornada se entregaron camperas, chalecos, calzado y ropa para niños y adultos. La referente religiosa recordó que en años anteriores también realizaron campañas para el Día del Niño, entregando juguetes, tortas y otros elementos para las familias. Asimismo, destacó la confección de mantas con materiales reciclados y la permanente recepción de donaciones para asistir a quienes atraviesan el invierno en condiciones precarias.
La organización de estas acciones comienza cada miércoles desde las 8 de la mañana, cuando los voluntarios se reúnen para cocinar en un quincho y luego trasladan las viandas al templo para su distribución. También cuentan con la colaboración de panaderías de la zona que aportan pan, facturas y otros productos, mientras que vecinos donan harina y distintos alimentos que permiten sostener la iniciativa durante todo el año.
Finalmente, Iturrioz invitó a toda la comunidad a sumarse a la propuesta solidaria. En ese sentido, recordó la historia de un hombre que llegó en bicicleta con una olla para llevar comida a sus tres hijos, una situación que conmovió profundamente a los organizadores. “La idea es ayudar, colaborar y sumar entre todos para que nadie pase hambre ni frío”, concluyó la pastora, agradeciendo el compromiso de quienes aportan tiempo, trabajo y donaciones para acompañar a las familias de la zona.










