La presentación formó parte de las actividades conmemorativas por el Día Internacional de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes. Contó con la participación de quienes asisten al programa de Fortalecimiento de Recorridos Educativos (FRE) en los CPBs 30 de Octubre, Presidente Ortiz y Máximo Abásolo, como así también a la propuesta Juegotecas Comunitarias.
El evento se desarrolló este viernes, en instalaciones del CPB Máximo Abásolo, en el marco del Día Internacional de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes, que se recuerda cada año el 20 de noviembre, consistió en una jornada de lectura del libro “Püchike Choyun – Pequeños brotes”, de Liliana Ancalao.
De la actividad que se llevó adelante, con el objetivo de que los niños tengan contacto con un idioma poco conocido, que viene de tiempos ancestrales, como el mapuzungún, lengua del pueblo Mapuche, participó la secretaria de La Mujer, Género y Diversidad, María Cativa; la directora de Pueblos Originarios, Sandra Nahuel; referentes de la cartera de Desarrollo Humano y Familia pertenecientes a los equipos del Programa Juegotecas Municipales y de los Centros de Promoción Barrial 30 de octubre, Presidente Ortiz y del mencionado Máximo Abásolo.
De esta manera, los participantes conocieron historias y relatos para tomar las enseñanzas de la cultura Mapuche y aprender sus valores, normas de conducta y conocimientos. Además, los niños compartieron actividades lúdicas y una merienda durante esta propuesta organizada en conjunto entre las Secretarías.
En ese contexto, María Cativa destacó la labor de Sandra Nahuel y del personal del área de Pueblos Originarios, quienes “llevan a cabo un trabajo constante, sobre todo con jóvenes y niños, porque inculcarles esta lengua originaria es muy importante”, a la vez que puso en valor la tarea de Liliana Ancalao, ya que “no es fácil escribir un libro y transmitir, sobre todo a los chicos, algo que ellos lo van a tomar como el aprendizaje de un lenguaje que viene de nuestros orígenes. Somos un país muy joven y nos falta tener más conocimiento de nuestras raíces”.
Por su parte, Ancalao recordó que, durante la pandemia, “nos juntamos con mujeres mapuches de Neuquén, Tierra del Fuego y Chubut para pensar en avanzar en un libro de cuentos y relatos mapuches. Este año, logramos que la editorial de la Universidad del Centro, de Buenos Aires, nos publique el libro, que está destinado, más que nada, a los niños. Está escrito en dos idiomas, en español y en mapuzungún, que es la lengua del pueblo mapuche”.
“Muchos de nosotros nacimos sin saber si éramos mapuches o tehuelches y lo fuimos aprendiendo en la medida en que íbamos creciendo. En cambio, ahora los chicos tienen la posibilidad de saber sus orígenes y podrán levantar alto este derecho a la identidad”, concluyó.













